el susurro de un alma cansada,
una alma libre que se siente amarrada.
Lo peor de ese sonido, es que no es tu voz.
Esa voz que se siente vacía,
que se siente algo fría,
incluso se apaga con los días,
por la ausencia del primer beso.
Lo mejor de ese primer beso
es el poder tener acceso,
aunque a veces pagues por exceso,
porque a partir de hacerte preso,
ya todos son espesos.
Espesos y algo rutinarios,
que sin apenas pensarlo
la distancia los dejó a un lado,
y ahora solo vale deshacerse del contacto.
Lo mejor de las llamada,
no son las palabras,
si no, el gesto, la mirada
que hay detrás de alguna falda....
Pero a partir de ver volar esa falda,
de dejarlo todo y dar la espalda
al amor, a tu vida, a la pasión,
tu latido solo suena con rencor.
Los sombríos latidos del Sol,
que palpitan, día tras día, dándonos la vida,
y mas de uno se pregunta ¿Quién soy?
Sin apenas alejarse de las vías..
Y es que a veces antes de encontrarse,
entre trenes y trenes, hay que perderse
dejar tu alma a un lado y vivir tu presente,
esperando a que el amor propio despierte.

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